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Gaze AR

Gaze AR

una instalación lúdica en realidad aumentada del 19/11 al 15/12

 

Gaze AR
Gaze AR es una instalación lúdica en realidad aumentada que se juega con smartphones y que se
basa en un principio de deformación de imágenes llamado anamorfosis. Este procedimiento altera
una imagen de tal manera que solo puede ser vista correctamente desde un punto específico.
Numerosos artistas han movilizado las anamorfosis en sus obras a través de la historia, desde Hans
Holbein el Joven (1497 - 1543) hasta Felice Varini (1952 - presente); Gaze AR se inscribe en esta
corriente, transformándola de dos maneras importante: Primeramente utilizando las anamorfosis
como una mecánica de juego para crear una experiencia lúdica y segundamente transponiendola al
ambiente digital que es el de la realidad aumentada.
La experiencia que emerge de esta manipulación es una instalación que recuerda un juego de pistas,
que tiene por vocación ser expuesta en la calle a la escala de un vecindario y por medio de carteles
pegados en las vías peatonales o en lugares públicos. Cada cartel funciona como un marcador de
realidad aumentada que, cuando activado, transforma el muro en el que se encuentra para revelar
una geometría digital. Sobre este nuevo espacio digital se encuentran impresas anamorfosis que los
jugadores deben reconstituir encontrando los puntos de vista correctos y tomando una foto con sus
smartphones.
En efecto, la instalación trata sobre la transfiguración y la reapropiación del espacio público a través
del juego, desafío imperativo de nuestro contexto mundial y local. Utilizando la realidad aumentada
para crear nuevas geometrías el espacio se transforma, el mundo digital lo invade y se apropia de la
realidad, aunque sea por un corto instante y le confiere una nueva cualidad, la del juego. De esta
manera un muro cualquiera se convierte en espacio lúdico, de la misma manera que una calle se
vuelve una cancha de Football o un parque un terreno para Las Atrapadas. A través del juego los
jugadores se apropian del espacio pues este ya no cumple sus funciones normales, está al servicio
de la actividad lúdica a la cual los jugadores se libran.
Este fenómeno se reproduce en cada lugar en el que un marcador es pegado, pero solo el primer
marcador es conocido por los jugadores al empezar la partida. Cuando un jugador reconstituye una
anamorfosis el juego le comunica pistas sobre la localización del próximo marcador. Las pistas
recibidas en forma de fotografías hacen referencia a otros lugares del vecindario que el jugador
deberá identificar caminando por la calle. Así, de manera similar a una búsqueda de tesoro los
carteles crearán una ruta urbana, desconocida en un principio, pero que los jugadores descubrirán a

medida que fotografían las anamorfosis. No solo el espacio en el que se encuentran los marcadores
se vuelve lúdico, sino también el espacio entre ellos.

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